Pues yo tuve el honor de conocerla en persona. De observar su esplendor a menos de un palmo. De oir su voz. Y me siento afortunado. De hecho ,creo, que fue lo mejor que pude haber echo en toda mi vida. Encontrármela, de casualidad. O alo mejor no.
Era un día gris y lluvioso. Hacia un frío que era insoportable. De repente, como una aparicion, vi a una chica posar junto a un nicho unas flores un tanto raras, y como ví que se le cayó una, me ofrecí amablemente a ayudarla.
-Espera que te ayude a colocarlas.
Cuando roce su piel me invadió una sensación de tristeza y de compasión. Una sensación extrañísima. Aquellos ojos me miraron, o eso creí, y tuve la sensación de que el mundo dejo de girar. Sostenía 4 rosas negras en sus manos.
-Rosas negras. Peculiar flor. Tratada genéticamente para ser inmortales. Me gustan. – dije tartamudeando y con miedo
-Si, es que tengo familiares y…
-No. tranquila. perdóname, no son necesarias tus explicaciones, solo que, bueno, si quieres que te ayude en algo…
Fui rematadamente inútil al decir aquellas palabras sin sentido. Aquel mes estaba de guardia en el cementerio Clixton. Un castigo injusto del pueblo donde vivo por haber cometido un delito que realmente no cometí. Como podía ayudar en algo a una persona que venia a ver a su familia fallecida? No tenia sentido alguno la supuesta ayuda.
-gracias. Si necesito algo, no dudare en pedírtelo.
Su voz me recordó ala de un ángel. Era dulce, clara, con un tono muy peculiar, pero ala vez grabe y cautivadora. Pero sonaba distante. Como su aspecto. No parecía real. Parecía de otro mundo. Cuando la tuve lo suficientemente cerca para comprobar su rostro, me dí cuenta de su belleza extraña. Me di cuenta de lo precioso que era ese ser. Me invadió un sentimiento que no supe identificar, y me acerque a ella de nuevo.
-perdóname otra vez, señorita…
-eh? Ah. si. Vera. Me llamo Vera
-Vera. –sonreí. Me e sentido estúpido antes, no he querido causarte mala impresión o incomodidad o…
-tranquilo. no lo has hecho
Su mirada esta vez no se clavaba en mis pupilas. sino en las letras de una lapida. No aparto sus ojos de ella mientras la hablaba.
-he venido en un mal momento. Lo siento
dibujó una media sonrisa en su cara, y entornó los ojos
- creo que por tu oficio nunca vienes en buen momento. Al menos que consideres que puede haber algún buen momento mientras visitas un cacho de piedra que representa a un ser querido que murió antes que tu…no?
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DIOSSSSSS!!! NO LA DEJES AHI!!!! CONTINUALA!!! Eres cruel u_u ...
ResponderEliminarMola el último párrafo lo de "creo que por tu oficio nunca vienes en buen momento" xDDDDDDDDDDD
hahaha no!la proxima semana ya continuo mijiji
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